Todo es opcional y se modifica cuando quieras. Esto es lo que podés hacer:
Un QR estable para siempre. Editás la carta desde el panel y el QR impreso o tallado nunca deja de funcionar.
¿Se terminó un plato? Marcalo como agotado al instante, sin borrarlo. Cuando vuelve, lo reactivás. Tu carta siempre dice la verdad.
Si lo activás, aparece arriba de todo y muestra el día actual automáticamente. Editable al momento. Si no lo usás, no aparece.
Detecta el idioma del teléfono del cliente y muestra la carta en ese idioma. Tu idioma queda abajo, en chico, como ayuda para el mozo.
Un QR de Wi-Fi estable. Cambiás la clave o la red desde el panel y el mismo cartelito sigue sirviendo.
Sumá botones de reseñas de Google, Instagram, Facebook o WhatsApp. Los prendés y apagás cuando quieras.
Foto del menú de papel o PDF y listo: Salix carga secciones, platos, precios y descripciones por vos.
No traducís a mano: Salix traduce y vos solo repasás. Tu carta lista para turistas en minutos.
Subís cualquier foto, hasta las del iPhone, y quedan cuadradas, livianas y uniformes. Con editor de encuadre incluido.
No elegís un color: elegís una identidad completa, con tipografía y estilo. Tu carta se ve como la de un buen restaurante.
Invitá a un colaborador (por email o WhatsApp) que edita las cartas y los menús, mientras vos seguís controlando todo.
Mirá cuánta gente abre tu carta cada mes y cuántos buscan el Wi-Fi. Conocé el flujo real de tus clientes.
Tu carta vive en internet: la editás desde donde estés y los cambios aparecen al instante para tus clientes.
Instalá Menu en tu celular, tablet o computadora directo desde la web, sin pasar por ninguna tienda. O usalo desde la página, como prefieras.